El guacamole de siempre, elevado con un toque inesperado: nuez pecana tostada que aporta textura crujiente y un sabor a mantequilla que complementa a la perfección la cremosidad del aguacate. Una vez que lo pruebas, ya no hay vuelta atrás.
Preparación: 10 min
Cocción: 5 min
Porciones: 4
Dificultad: Fácil
Procedimiento
- Tuesta la nuez pecana en un sartén a fuego medio durante 3-4 minutos, moviendo constantemente hasta que esté fragante y ligeramente dorada. Reserva y deja enfriar.
- Corta los aguacates a la mitad, retira el hueso y saca la pulpa con una cuchara. Coloca en un tazón amplio.
- Agrega el jugo de limón sobre el aguacate de inmediato para evitar que se oxide.
- Machaca el aguacate con un tenedor o molcajete hasta obtener una textura cremosa con pequeños grumos — no lo hagas puré.
- Incorpora la cebolla, el chile serrano, el jitomate y el cilantro. Mezcla con movimientos envolventes.
- Sazona con sal al gusto. Prueba y ajusta el limón o el picor según tu preferencia.
- Justo antes de servir, incorpora 3/4 partes de las nueces tostadas mezclando suavemente. Usa el resto para decorar la superficie.
Consejo del chef
Para evitar que el guacamole se oxide, coloca el hueso del aguacate en el centro del tazón y cubre con plástico film directamente sobre la superficie. Las nueces se deben agregar al último momento para conservar su crujido.
Dato de Poder
Las grasas monoinsaturadas de la nuez pecana y el aguacate forman un dueto cardioprotector. Combinados, ayudan a reducir el colesterol LDL (“malo”) y aumentar el HDL (“bueno”), según estudios de la American Heart Association.


